sábado, 17 de octubre de 2009

Se marchó César Rubens

Una escena para el recuerdo: César Rubens, como se le conoció, carga con el marcapunta Carlos Aponte, "Copetín", su compañero en el Independiente Santa Fe durante los años 60's en el estadio El Campín de Bogotá. Ambos son hoy polvo del tiempo. Aponte falleció en agosto de 2008.

Algo más de dos décadas después de haberse alejado del ruido de los estadios, el histórico de los kinesiólogos del fútbol colombiano, el brasileño Rubén Augusto César, su verdadero nombre, falleció en medio del olvido y en su apartamento de Chapinero Alto en Bogotá el viernes 16 de octubre a los 77 años. "Es justamente ahora cuando él se encuentra en su verdadera plenitud. Ahora sí descansa en paz", afirmó, sin asomo de tristeza, su esposa, Cecilia, natural de Cali, y con quien Rubens, nacido en Recife el 31 de octubre de 1931, tuvo dos hijas, ambas hoy residentes en los Estados Unidos, una de ellas médica y catedrática en Miami.

El pálpito de la señora Rubens está relacionado con los padecimientos que enfrentó Rubens durante los últimos años como consecuencia de la amputación de una pierna, que lo obligaron a aislarse de su entorno y que derivaron en su deceso por causa de un infarto.

César Rubens, como mejor se le conoció en el ambiente del fútbol, había llegado a Colombia a comienzos de 1963, contratado por el Independiente Santa Fe. Con sus compatriotas Olten Ayres De Abreu, director técnico, y Wilson Pimentel, mediocampista; José "Pepillo" Marín, puntero derecho, y Roberto Mainente, centro delantero, era parte del contingente brasileño que inauguró una exitosa época con futbolistas de esa nacionalidad en el torneo rentado de Colombia.

Una alineación regular de aquel Santa Fe, como la que el 24 de febrero de 1963 enfrentó al Once Caldas, con triunfo albirrojo por 3:1 en El Campín, era la siguiente: Justo Montaña; Carlos Rodríguez y Francisco "Cobo" Zuluaga; Wilson Pimentel, Hernando Tovar y Ricardo Rubén Pegnotti; Orlando "Stuka" Acevedo, Miguel Reznik, Ricardo Mainente, Alberto Orlando Perazzo y Jorge Luis Gómez. Técnico: Olten Ayres de Abreu (Brasil). A su vez, el equipo de Manizales formó con: Jesús "Chucho" Hernández; Carlos Comas y Carlos Antonietta; Leonel Montoya, Oswaldo Sierra y Héctor Ángel Gatti; Andrónico Cejas, Fausto Klinger, Walter Gómez, Alfredo Laya y Roberto Mirabelli. Técnico: Francisco "Pancho" Villegas (argentino). Goles: Miguel Reznik (10', 67' y 75') por Santa Fe, y Fausto Klinger (85') por el Caldas.

Buena parte de la juventud de Rubens transcurrió en Río de Janeiro, escenario de su carrera boxística, en la que a mediados de los años 50's alcanzó el cetro suramericano de los pesos medianos. Todo un personaje en el universo del fútbol, llegó por vez primera a Colombia en 1951 al servicio del Flamengo.

Un doble clic sobre la fotografía siguiente permitirá identificar mejor al plantel de jugadores y del cuerpo técnico que en 1966, bajo la dirección de Gabriel Ochoa Uribe, alcanzó el título colombiano.

Este es el Santa Fe campeón de 1966. Primero de izquierda a derecha, fila intermedia, aparece Rubens. La foto fue tomada en inmediaciones del estadio Alfonso López, de la Ciudad Universitaria de Bogotá, lugar habitual de entrenamiento del equipo por aquellos tiempos.

Su arraigado concepto sobre la gratitud y la lealtad a su último patrono, el club Los Millonarios, hicieron que Rubens minimizara y renunciara a la reclamación de sus legítimos derechos laborales por más de 20 años de servicio. Antes y durante ellos, las piernas más valiosas del fútbol colombiano pasaron por sus manos: En Santa Fe, las de Oswaldo Panzutto, Miguel Reznik, Alberto Orlando Perazzo, Delio "Maravilla" Gamboa, Marino Klinger, y en Los Millonarios, Willington Ortiz, Jaime Morón, Miguel Angel Converti y Dragoslav Sekularack entre muchos otros consagrados, pasaron por su mesa de masajes y por sus manos milagrosas.

No obstante su modo introvertido y su aparente aspereza de carácter, Rubens fue ante todo un individuo tímido e introvertido. Aunque la excepción era verle reir o sonreír, su verdadera y desconocida naturaleza era la de un hombre profundamente sensible y espontáneo. Nunca aprendió el español. Ni siquiera habló el "portunhol". Con algo de sorna, sus más cercanos solían decirle que estaba a punto de quedarse mudo. ¿Cosas del fútbol? El lugar de su velatorio tuvo lugar precisamente en la Sala No. 11 de la Capìlla de la Fe en Bogotá.

La partida de Rubens se produjo justamente 24 horas antes del clásico bogotano No. 257, que culminaría en tablas (1:1), y previo al cual se cumplió un minuto de silencio en su memoria. "Se ha ido un gran ser humano", afirmó Luis Alberto "Chiqui" Garcia, técnico de Los Millonarios. Sus restos fueron cremados en el Cementario de Chapinero.

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