lunes, 30 de enero de 2017

Selección Colombia 1975


Grupo de futbolistas y cuerpo técnico de la Selección Colombia que en 1975 terminó subcampeona de la Copa América  en 1975, al perder 0:1 frente a Perú en el desempate de un tercer juego de la final, en Caracas,

 1. Raúl Araya (chileno), preparador físico (fallecido).
 2. Juan Giovanovich (chileno), psicólogo (fallecido).
 3, Ponciano Castro.
 4, Jaime Deluque (portero).
 5, Euclides "Tizón" González (fallecido).
 6. Hugo Horacio Lóndero (argentino, nacionalizado colombiano).
 7. Luis Eduardo "Camello" Soto.
 8. Ernesto Díaz (goleador de la Copa, fallecido).
 9. Carlos Emilio "Pachamé" Rendón.
10. Jairo Arboleda.
11. N.N. utilero.
12. Misael "Papo" Flórez.
13. José "El Boricua" Zárate (fallecido).
14. Pedro Antonio Zape (portero).
15. Efraín "Caimán" Sánchez (director técnico).
16. Hernando "La Pinta" García (portero, fallecido).
17. Alonso "El Pocillo" López.
18. Willington Ortiz.
19. Edgar Angulo.
20. N.N. Nutricionista, U. Javeriana.
21. Eduardo Julián Retat.
22. Antonio David (Marco) Martínez (utilero y kinesiólogo, fallecido).
23. Arturo Segovia.

Otros jugadores que hicieron parte de esta campaña fueron: Óscar Bolaño (fallecido), Jesús "Toto" Rubio, Miguel Escobar, Diego Edison Umaña, Henry "La Mosca" Caicedo, Diego Edison Umaña, Oswaldo Calero (fallecido) y Víctor Campaz.

martes, 29 de noviembre de 2016

Tragedia del Chapecoense

Chapecoense

Un avión en el que viajaba el equipo de fútbol brasileño Chapecoense, finalista de la Copa Sudamericana, se estrelló este lunes en la noche cuando estaba próximo a aterrizar en el aeropuerto José María Córdoba de Medellín.
El general José Acevedo, jefe de policía en la zona, dijo que sólo seis personas fueron rescatadas con vida, sin embargo una de ellas, el portero Danilo Padilha, murió cuando era atendido en el hospital donde fue conducido, confirmó la Cruz Roja.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, confirmó a BBC Mundo que 76personas fallecieron.
Gutiérrez señaló que los restos de las víctimas fatales serán trasladados hacia Medellín, y próximamente comenzarán los trámites de repatriación a través de la Cancillería colombiana.
El alcalde describió como una "enorme tragedia" lo ocurrido.
Aeronáutica Civil de Colombia informó que el avión de la aerolínea boliviana Lamia, con 81 personas a bordo, "se accidentó en el Cerro Gordo, enjurisdicción del municipio de La Unión, Antioquia", donde se encuentra el aeropuerto José María Córdoba.


Alan Ruschel siendo trasladado en una camillaImage copyrightEPA
Image captionEl lateral izquierdo del Chapecoense, Alan Ruschel, fue trasladado a la clínica San Juan de Dios en el municipio de La Ceja. Ruschel estaba consciente y preguntaba por su familia, además de pedir que le guardaran el anillo de matrimonio.

En él viajaban 72 pasajeros, entre los cuales estaban los futbolistas del club Chapecoense, así como 9 tripulantes bolivianos.
Además de los jugadores y personal del Chapecoense viajaban en la aeronave numerosos periodistas.
De acuerdo a varios reportes de medios locales, la Agencia de Aviación Civil de Brasil (ANAC) le había negado la autorización del vuelo chárter que el club había contratado inicialmente para su traslado a Colombia.
Por esta razón tuvo que cambiar de planes y escogió a la aerolínea boliviana Lamia Corporation para viajar, con un retraso de dos horas respecto de lo deseado originalmente para llegar a disputar el partido en Medellín.
La aeronave había salido del aeropuerto Guarulhos de Sao Paulo, Brasil, en la tarde del lunes, y había hecho una escala en el aeropuerto Viru Viru, de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, desde donde se dirigía luego a Medellín.
Era el único avión de la línea aérea y tenía al mando una tripulación boliviana, informó a Efe el jefe del aeropuerto de Viru Viru, Adid Cabrera.


Primeras imágenes del lugar donde cayó en Colombia el avión del Chapecoense

La aeronave estaba a cinco minutos de aterrizar cuando se accidentó en una región montañosa de difícil acceso.
Lamia, Línea Aérea Mérida Internacional de Aviación, se fundó inicialmente en Venezuela, pero fue reubicada a Bolivia.

Heridos en hospitales

En total seis heridos fueron trasladados a clínicas y hospitales locales, según informes.
Sólo dos de los 22 jugadores del Chapecoense sobrevivieron.
Radio Caracol confirmó que el primero de los heridos en ser trasladado, el lateral izquierdo Alan Luciano Ruschel, de 27 años, se encuentra en la Clínica San Juan de Dios en el municipio de La Ceja, el más cercano al sitio del accidente.


mapa

Medios de comunicación locales informaron que Ruschel llegó conmocionado en una ambulancia a la clínica, pese a lo cual preguntaba insistentemente por su familia y pedía que le guardaran su anillo de matrimonio.
Otros dos jugadores del club, el portero Danilo, de 31 años, y Jackson Follmann, de 24 años, fueron ingresados a otro hospital local. El guardameta murió horas después cuando era atendido por los médicos.
Un periodista, Rafael Henze, también fue trasladado a un centro médico, una de las integrantes de la tripulación boliviana, la auxiliar de vuelo Jimena Suárez, se encuentra en otro hospital junto a Erwin Tumiri.


Foto de Ala RuschelImage copyrightINSTAGRAM
Image captionEsta fue publicada por el jugador Alan Ruschel, uno de los sobrevivientes del accidente, minutos antes de partir hacia Colombia.

"Fallas eléctricas"

El avión se reportó como desaparecido cerca de las 21:30 hora local, 02:30 GMT, y se habría precipitado a tierra cerca de las 22:34.
De acuerdo al reporte de la Aeronáutica Civil, la tripulaciónprimero pidió prioridad para aterrizar por falta de gasolina y segundos después declaró una emergencia por "fallas eléctricas".
"Hacia las 10 de la noche del lunes nos informaron de la desaparición del avión y de inmediato instalamos un salón de crisis en el aeropuerto José María Córdova para atender cualquier emergencia", le dijo a BBC Mundo Mauricio Parodi, director de la Departamento Administrativo del Sistema de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres de Antioquia, que ha liderado el operativo de rescate.


avión accidente Medellín
Image captionLas autoridades de rescate lograron llegar al sitio del siniestro pocos minutos después del accidente.

"Después de 15 minutos de no recibir información de un avión que estaba aproximándose al único aeropuerto que hay en la zona, sabíamos que había una alta probabilidad de que la aeronave se hubiera precipitado a tierra", agregó.
Cerca de 150 personas participan del operativo de socorro. Uno de ellos era el coronel Fredy Bonilla, secretario de Seguridad de la Aeronáutica Civil.
"De inmediato con la ayuda de un localizador de la policía logramos llegar al lugar y lo primero que escuchamos fueron los gritos de auxilio de los sobrevivientes", narró Bonilla en conversación con BBC Mundo.
Según Bonilla, el avión se partió en tres pero no estalló "lo que hubiera podido empeorar la tragedia".
"Estaba lloviendo mucho, había poca visibilidad debido a una neblina que cubrió la zona de accidente. Pero logramos sacar a ocho personas con vida entre los restos del avión", describió Bonilla.
"Sin embargo, tres de ellos murieron cuando estaban en el hospital", añadió.


Operativo de rescateImage copyrightMI ORIENTE
Image captionLas autoridades locales pidieron a la población camillas, canastos, vehículos 4x4 y traductores.

Un helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana enviado para las operaciones de rescate tuvo que cancelar su sobrevuelo debido a las condiciones negativas.
"Fue un rescate muy difícil había llovido mucho, la niebla tardó en dispersarse, pero cuando amaneció se pudo ver la dimensión del accidente", relató.
"Ahora lo que queda es llevar los cuerpos de las personas fallecidas a Medellín para iniciar el proceso de custodia y análisis de los cuerpos. Y empezar la investigación de las causas del siniestro, que llevará algún tiempo", concluyó el oficial.
En medio de las informaciones que circularon sobre el accidente, se informó sobre la atención de dos emergencias al mismo tiempo: la del avión del equipo brasileño y la de un vuelo de la aerolínea local "Viva Colombia".
"Es cierto que existió una emergencia con el avión de Viva Colombia -por una fuga de gasolina-, pero esta ocurrió y fue atendida antes del primer reporte de la aeronave que traía el equipo de fútbol", declaró Bonilla.

Una final soñada

El club brasileño de la ciudad de Chapecó, en el estado de Santa Catarina, en el sur del país, había alcanzado hace ocho días el mayor triunfo de su historia al clasificarse para jugar la final de la Copa Sudamericana frente al Atlético Nacional.
Estaba previsto que el Chapecoense jugaría el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana contra el Atlético Nacional de Medellín este miércoles.
El presidente de Brasil, Michel Temer, decretó este martes tres días de duelo nacional por la tragedia de los considerados "Héroes del Oeste".
"El gobierno hará todo lo posible para aliviar el dolor de los amigos y familiares del deporte y del periodismo nacional", dijo el mandatario.


ChapecoenseImage copyrightAFP
Image captionChapecoense había alcanzado por primera vez la final de la Copa Sudamericana, el segundo torneo más importante de la región.

También el rival en la final se solidarizó con el dolor de los familiares y personas cercanas al club brasileño.
"Nacional lamenta profundamente y se solidariza con Chapecoense por el accidente ocurrido y espera información de las autoridades", dijo el club colombiano en su cuenta de Twitter.
"Que Dios esté con nuestros deportistas", dijo en su cuenta de Twitter el club Chapecoense.

Conmebol

El equipo brasileño es dirigido por el conocido técnico Caio Junior, quien estuvo al frente de Palmeiras y Flamengo, entre otros clubes.
El Chapecoense, conocido por su juego colectivo, sólo había subido a la primera división en 2014.
La Confederación Sudamericana de Fútbol suspendió hasta nueva orden todas las actividades competitivas, informó el organismo rector del fútbol en la región.
"Todas las actividades de la Confederación quedan suspendidas hasta nuevo aviso", precisó la Conmebol, que lamentó lo ocurrido.
El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, se trasladará a Colombia.
Por su parte, la Confederación Brasileña de Fútbol también expresó su consternación ante el accidente.
El Chapecoense ha sido descrito por periodistas del fútbol de Brasil como un equipo pequeño y joven que goza de enorme cariño entre el público.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Un futbolista con tres años sin ganar

Rodwell, con la camiseta del Sunderland.
Rodwell, con la camiseta del Sunderland.
El caso de Jack Rodwell es curioso. Comenzó su carrera en Everton, el equipo del cual es hincha, y allí rápidamente se convirtió en una de las grandes promesas del fútbol inglés. Con un juego áspero y notables condiciones defensivas, el mediocampista central llegó a jugar para la selección de su país y llamó la atención del Manchester City, que lo contrató en 2012 por 15 millones de dólares. Sin embargo, dos años más tarde, por falta de continuidad pasó a Sunderland, y ahí comenzó su debacle. Desde que lleva esa camiseta, como titular no sabe lo que es disfrutar de una victoria. Jack Rodwell no gana un partido por Premier League hace tres años y medio.

Podría decirse que el apodo de su club le calza como anillo al dedo. Los jugadores del Sunderland, histórico equipo del norte de Inglaterra, son conocidos como “The Black Cats”, es decir, los gatos negros. Entrando en supersticiones, a Rodwell parece habérsele cruzado alguno en su camino, ya que lleva 1.250 días sin poder ganar desde que sale como titular por la Premier League. En esta misma temporada, de los ocho partidos que jugó su equipo, jugó desde el arranque en siete, sin haber podido alzarse con la victoria en ninguno. Como si fuese poco, en el partido restante ingresó como suplente, y tampoco pudo ganar.

Rodwell, de 25 años, había despertado grandes expectativas, al punto de ser considerado como “el nuevo Paul Scholes”, en referencia al histórico mediocampista central del Manchester United. Pero evidentemente las presiones le pudieron, hasta llevarlo a su realidad de hoy en día.

La última victoria del combativo volante central data de mayo de 2013, cuando aún vestía los colores del Manchester City. En ese entonces era dirigido por el chileno Manuel Pellegrini y tenía de compañeros a los argentinos Pablo Zabaleta, Sergio Agüero y Carlos Tevez. Desde que llegó a Sunderland, no pudo conseguir siquiera un triunfo, pese a haber jugado 32 partidos.

De todos modos, a Rodwell le queda un consuelo. Un espejo en el cual mirarse. Gareth Bale, el crack galés del Real Madrid que supo pasar de Tottenham al club merengue por 111 millones de dólares, vivió una situación parecida. Estando en Tottenham, le tomó dos años y cuatro meses participar de un triunfo de su equipo, y demoró cuatro meses más (dos años y ocho meses) en conseguir una victoria como titular. Hoy es un astro del fútbol mundial. Tal vez Rodwell pueda inspirarse en él.

En la actual temporada de la Premier League, Sunderland está hundido en el fondo de la tabla de posiciones, con sólo dos puntos de 30 posibles, ya que de diez partidos empató dos y cayó en los ocho restantes. Y en el campeonato anterior se salvó por poco del descenso: quedó a dos unidades del precipicio.

El último partido que el Sunderland ganó por la Premier League fue el 7 de mayo de este año: 3-2 al Chelsea, victoria con la que consiguió los puntos que lo terminaron salvando del descenso. En ese encuentro, disputado como local en el Stadium of Light, el entonces entrenador Sam Allardyce dejó a Rodwell en el banco de suplentes y no lo hizo entrar.

Publicado por diario Clarin, de Buenos Aires.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Se ha ido el gran Carlos Alberto

Carlos Alberto con la copa en abril de 2014, antes del Mundial de Brasil
Carlos Alberto con la Copa Mundo en abril de 2014, antes del Mundial de 2014 realizado en Brasil. El trofeo conquistado en 1970 fue la Copa Jules Rimet, que al ser lograda por tercera vez por Brasil en 1970, quedó definitivamente en los escaparates de la Confederación Brasileña.  AFP


RIO DE JANEIRO (DPA), Octubre 25 de 2016.- Carlos Alberto Torres, histórico capitán de la selección de Brasil, murió hoy en Río de Janeiro víctima de un infarto. Su estampa como líder de la "canarinha" y aquel histórico gol que le convirtió a Italia en la final del Mundial de 1970, persistirán, en cambio, por siempre en la memoria de los amantes del fútbol.

La historia de Carlos Alberto y la de aquel equipo brasileño que brilló en México 1970 permanecerán indisolublemente ligadas a lo largo del tiempo. El lateral derecho era el capitán de un conjunto que cambió para siempre la historia del fútbol y que, hasta hoy, sigue funcionando como referencia a la hora de referirse al "jogo Bonito", estilo de juego vistoso que caracterizó por mucho tiempo a la selección "verde amarela".

Aquel equipo elegante y efectivo, dirigido por Mario Zagallo, marcó 19 goles en seis partidos, venció con solvencia a todos sus rivales (incluso goleó 4-1 en la final a Italia) y pasó a la historia por alinear en su formación inicial a cinco volantes ofensivos y delanteros: Pelé, Gerson, Tostão, Jairzinho y Rivelino. Y entre todos ellos, el capitán era Carlos Alberto.

Consultado sobre eso, el nacido en Río dijo alguna vez a la FIFA: "Mucha gente me pregunta: ¿cómo podías ser capitán de un equipo en el que estaba Pelé? Jugábamos juntos en el Santos y yo ya era capitán allí. Sin duda alguna, ser capitán del Santos me permitió serlo de la selección (...) Por eso tengo el orgullo de ser, aún a día de hoy, el capitán más joven de una selección campeona del mundo".

Carlos Alberto en el momento cumbre, alzando el trofeo en el Mundial de 1970
Carlos Alberto en el momento cumbre, alzando el trofeo en el Mundial de 1970.

Pero no sólo por la cinta será recordado Carlos Alberto. En la final de 1970, y venciendo ya 3-1 a Italia, el conjunto de Zagallo elaboró una jugada colectiva magnífica, repleta de toques y gambetas, y la pelota acabó llegando a Pelé que, sin mirar, abrió para la derecha, donde llegaba a toda velocidad el capitán.

Entonces, Carlos Alberto impactó el balón en forma potente y certera y el disparo entró rasante por el ángulo derecho del arco que defendía Enrico Albertosi. Era el cuarto gol de Brasil y el paso a la inmortalidad del lateral, líder de una formación que, con el tiempo, también fue entrando gradualmente en el rincón de la leyenda.

Es tanto el respeto que Carlos Alberto supo ganarse a lo largo de su carrera que hoy, una vez conocida su muerte, muchos clubes del país, sin importar rivalidades ni camisetas que el defensor lució a lo largo de su carrera, salieron a brindar sus condolencias.

Fluminense, su club del corazón y dónde comenzó, lamentó "la pérdida de uno de los mayores jugadores del club y de la historia mundial, el eterno capitán", mientras que Flamengo, su clásico oponente de Río de Janeiro, habló sobre una "figura sin par del fútbol carioca, nacional e internacional". Botafogo se refirió al "ídolo" y anunció que la bandera del club será izada a media altura en homenaje. Y Santos decretó luto oficial de tres días.

La misma medida anunció la Confederación Brasilera de Fútbol (CBF). El periódico "O Globo" habla de la muerte del "mayor de los capitanes", mientras que "Folha de Sao Paulo" se refiere a su gol contra Italia como "la más perfecta creación del mejor equipo de la historia". En su página oficial, la FIFA despide a Carlos Alberto como "el hombre que nació para ser capitán".

Es que, más allá de sus logros como jugador (diez títulos en Brasil, incluyendo dos títulos nacionales con Santos, y cuatro torneos estadounidenses, con New York Cosmos) y como entrenador, Carlos Alberto será siempre recordado simplemente como "El Capitán", por su capacidad de liderazgo, su templanza dentro del campo, su comportamiento ejemplar fuera de él y su franqueza para expresar pensamientos y apreciaciones.

A lo largo de su extensa carrera, Carlos Alberto jugó, entre otros, en Fluminense, Botafogo, Flamengo y Santos y varios clubes de la liga de Estados Unidos, siendo compañero de Pelé en el New York Cosmos.

La estampa de Carlos Alberto, antes del Mundial de 1970
La estampa de Carlos Alberto, antes del Mundial de 1970.


Como entrenador, el ex defensor nacido en 1944 desarrolló también una carrera extensa y exitosa, con pasos por varios equipos de Brasil, Colombia, México, Estados Unidos y las selecciones de Omán y Azerbaiján. Su logro más importante fue el título en el torneo nacional de Brasil en 1983, con Flamengo.

Al enterarse de la noticia, Pelé afirmó: "Me pone triste la muerte de mi amigo y hermano Carlos Alberto, nuestro querido 'Capitán'. Recuerdo los tiempos en que jugamos juntos en Santos, en la selección de Brasil y en el New York Cosmos. Fuimos campeones en los tres conjuntos, formamos una sociedad vencedora".

Publicado por La Nación, de Buenos Aires. 



 El autor de un gol inolvidable

viernes, 17 de julio de 2015

Ghiggia: más asombroso que nunca


El mito y la leyenda nacidos con el “Maracanazo” se volvieron mayores a partir de la muerte del héroe de la final del Mundial de 1950: ¡Fue el 16 de julio!


Casi nadie, excepto la selección de Uruguay que llegó a la final de Maracaná, creyó aquella vez; y es como si nadie pudiese creerlo tampoco ahora. Aquel día y este otro: el 16 de julio.

Hasta los 34 del segundo tiempo del último partido del Mundial de 1950, donde Brasil con sólo empatar sería el campeón en medio del éxtasis de más de 200.000 personas, nadie pensó que podía llegar a pasar lo que pasó, aunque en realidad, y en el fondo de sus almas y corazones, quizá gran parte de los 54.000.000 de habitantes que tenía el gigante de América en ese entonces, temieran lo peor después que Schiaffino, tras recibir un centro de Ghiggia, que se había escapado por la punta derecha del ataque de Uruguay, empatara el partido que el local estaba ganando por un gol que Friaça metió a los 47: que otro gol de los celestes consagraría la que aún hoy es considerada la hazaña más grande del fútbol mundial de todas las épocas, o al menos de la historia de los campeonatos del mundo.


Casi nadie imaginó. Ni siquiera Bigode, el half izquierdo de Brasil, que marcaba cómo y cuándo podía a Ghiggia, tal cual lo había hecho en los 45 iniciales, al cabo de los cuales el puntero uruguayo se acercó a Julio Pérez, el entreala que jugaba cerca suyo, y le dijo en el vestuario en el perspicaz intento por corregir un procedimiento ofensivo de los visitantes que, a su manera de ver, fue una de las causas por las cuales el ataque de Uruguay hasta ese momento había llegado muy poco: "No me la des al pie, porque si no (Bigode) me marca arriba, ¡tirámela larga, que yo me le voy a velocidad!; ¡cuando vos vas a meter el pase, yo corro…!"

Tampoco lo imaginó el arquero de Brasil: Barbosa. Por eso, cuando Julio Pérez volvió a agarrar la pelota e hizo lo que Ghiggia le había pedido en el vestuario, y el puntero dejó otra vez atrás a Bigode como en la jugada del gol de Schiaffino, lo primero que atinó a hacer el brasileño fue a inclinarse hacia el medio del arco, apoyando el cuerpo sobre la pierna derecha y descubriendo levemente el primer palo, para de ese modo tratar de interceptar un centro presuntamente igual al que no había cortado 13 antes, cuando Uruguay enmudeció a Maracaná y empezó a dar vuelta la historia.

¿Quién podía esperar que ocurriera lo que sucedió, al fin y al cabo, si ya en pleno festejo del gol con el que los celestes pasaron a ganar por 2 a 1, Míguez persiguió a Ghiggia y, antes de abrazarlo, le reclamó: "¿Por qué no me la diste? ¡Yo venía entrando por el medio, solo!"

Casi nadie podía creerlo antes de que pasara lo que pasó aquel 16 de julio. Ni siquiera el mismísimo "Cotorra", el "centreforward" de Uruguay, que haciendo gala de su apodo, le espetó la protesta al amigo con el que se había iniciado en las divisiones inferiores de Sud América y después llegó a Peñarol en 1948: él también esperó el pase al medio, no que el puntero celeste, veloz y escurridizo como un galgo, rematara al arco e hiciera pasar la pelota entre el palo y Barbosa; ¡casi como si fuera por el ojo de una cerradura!
Si acaso, sólo quedó firme como una sentencia la respuesta del "Ñato" a su compañero, tirada casi al pasar, como si la jugada que "el Omar" puso en tela de juicio se hubiera registrado en una de las canchas o los potreros donde los dos estaban acostumbrados a jugar en los alrededores de Isabela y General Flores.

Como aquella vez, entonces, casi nadie puede creerlo tampoco ahora. El mito y la leyenda del "Maracanazo" son tan inconmensurables, que era imposible imaginar siquiera que existiera la más mínima posibilidad de que pudieran adquirir una mayor o diferente dimensión histórica; que fueran capaces de provocar más asombro. Sin embargo, una vez más —y ahora para siempre— Alcides Ghiggia, en esta oportunidad sin proponérselo, y hasta contra su propia voluntad, dejó de boca abierta a todo el mundo.

Es que el "Ñato", que en el ya lejano 1950 paralizó los corazones de millones de brasileños, ayer no tenía a Julio Pérez cerca, para pedirle que se la tirara larga y no corta, mientras miraba a lo lejos, como apuntando hacia la punta derecha del ataque de Uruguay, y le pasaba su brazo por encima de un hombro de "Pata Loca", el entreala que todos los pases que no metió en el primer tiempo, siguiendo aquel consejo del puntero, metería luego en el segundo.

Es más, tampoco estaba Bigode para hacer de actor de reparto en una jugada de película con la que Ghiggia escribió el guión más glorioso de la historia del fútbol, o al menos de los campeonatos del mundo; y ni siquiera Schiaffino, para llegar por el medio y hacerle creer a Barbosa que el veloz delantero celeste podía repetir la maniobra gracias a la cual el "Pepe" puso el partido 1 a 1.

Ni qué hablar: ayer tampoco estaba Barbosa, que el 7 de abril de 2000 se llevó el infierno en el que vivió desde 1950, hasta el arco inmenso, solitario y abandonado de su tumba.

En una palabra, el "Ñato" —que alguna vez dijo: "Sólo tres personas callaron a Maracaná: el Papa, Frank Sinatra y yo"— esta vez se quedó solo, sin siquiera corazones de brasileños que atormentar, y en lugar de picar, frenó, quizá sin darse cuenta que en el quiebre, se había parado el suyo.

El desenlace fue muy distinto al de 65 años atrás, entonces; pero, seguramente, igualmente inesperado, y más aún: increíble, porque jamás nadie pudo haber esperado que el mito y la leyenda nacidos con el "Maracanazo" podían llegar a superar la dimensión que adquirieron y hasta fueron acrecentando a medida que la gesta celeste fue quedando cada vez más en el fondo de la historia.

Sin embargo, pasó. Así como casi nadie pensó que podía pasar lo que sucedió 65 años atrás, tampoco casi nadie imaginó que podía ocurrir lo de ahora. Las razones las tendrá la vida, o la muerte, y si no el destino; porque es que ayer murió Alcides Ghiggia, el último sobreviviente de la gesta de Maracaná, un hombre de carne y hueso, después de todo.

Lo increíble, y que agiganta el mito y la leyenda, es que, quizá después de haber visto una o varias veces más las imágenes de aquel gol suyo, el "Nato" volvió de nuevo a dejar con la boca abierta, en esta oportunidad para siempre, a todo el mundo: 65 años después, y cuando ya tenía 88, volvió a escribir la historia como cuando hizo pasar la pelota por el ojo de una cerradura.

Casi nadie lo creyó antes, ni lo puede creer tampoco ahora: ¡justo en la tarde de un 16 de julio!

Publicado por JORGE SAVIA en El País, de Montevideo.

Ver más sobre Ghiggia:

Muere Alcides Ghiggia, héroe del ‘Maracanazo’

"Sólo tres personas han silenciado Maracaná: el Papa, Sinatra y yo"
 

Adiós al último héroe del Maracanazo: Ghiggia

Murió en Montevideo, a los 88 años, el mismo día en que se cumplían 65 años de su gol mundialista.     
Alcides Ghiggia, en el estadio Centenario, con una camiseta conmemorativa del Maracanazo, en el 2008. El número 50 recuerda el año de la gran hazaña.
Alcides Ghiggia, en el estadio Centenario, con una camiseta conmemorativa del Maracanazo, en el 2008. El número 50 recuerda el año de la gran hazaña. Foto: Reuters                           
                                                          
Qué paradoja: exactamente 65 años después de festejar la mayor hazaña deportiva de su país, el pueblo uruguayo lloró este jueves la muerte del causante de esa alegría, Alcides Edgardo Ghiggia, el autor del gol del Maracanazo, como se conoció a aquella tarde heroica en la que Uruguay venció 1-2 a Brasil, en pleno estadio Maracaná, de Río de Janeiro, para obtener, por segunda vez, la Copa del Mundo. Era el último sobreviviente de esa gesta.

(Izq.) con la camiseta número 7, Ghiggia sale a celebrar el gol más importante de su vida y der. la pelota ya entra en el arco que defendía Moacir Barbosa. Casi 200.000 brasileños quedaban en silencio. Archivo / EL TIEMPO
 
“Solo tres personas logramos silenciar el Maracaná: el Papa, Frank Sinatra y yo”, dijo Ghiggia, quien murió el jueves a los 88 años, sobre lo que consiguió ese día. Y así fue: 199.854 espectadores quedaron helados luego de que el atacante uruguayo dejó atrás a Bigode, su marcador, y sacó el remate que condenó para siempre al portero de Brasil ese día, Moacir Barbosa.
 
“En Brasil, la pena máxima por un delito es de 30 años; yo llevo más de 40 cumpliendo una condena por lo que hice”, dijo Barbosa en 1993, cuando intentó visitar a la selección de su país que intentaba clasificar al Mundial de Estados Unidos 1994, que finalmente ganó. No lo dejaron entrar. Así fue el peso de lo que logró Uruguay, que hizo tirar a la basura millones de periódicos que ya estaban impresos con el título de ‘Brasil, Campeón’.
 
El debut
 
Ghiggia tenía 23 años y un momento glorioso en Peñarol, adonde había llegado en 1948, procedente del club Sudamérica, cuando fue convocado al Mundial. Mucho antes le habían ofrecido ir a Nacional, pero su mamá le dijo: “Vas a ese equipo y no pisas más la casa”.
Apenas un par de meses atrás había debutado en la selección de su país, curiosamente, también contra Brasil, y también con victoria. Uruguay se impuso 4-3, en São Paulo, en la Copa Barón de Río Branco.
 
Y en la Copa del Mundo tuvo una actuación estelar. Jugó cuatro partidos y en todos marcó gol, a Bolivia, España, Suecia, y aquel famoso de la final, que Ghiggia describió tantas veces que, por momentos, decía él, olvidaba algún detalle.
 
“Cuando arranqué me di cuenta de que dejaba atrás a Bigode y el zaguero izquierdo no llegaba al cierre. Apareció Omar Míguez por el medio, gritándome, ‘Alcides, pasámela, dale...’. Ahí vi cómo Barbosa me dejaba el hueco en el arco y saqué el tiro, que entró justo contra el palo. Cuando el arquero se tiró, la pelota ya estaba adentro. El primero que me abrazó fue Morán, que cortó mi carrera; después vinieron todos, Míguez, Julio, Obdulio. Y Omar no paraba de decirme ‘no me oíste, te la estaba pidiendo, ¿por qué no me la pasaste?’, y yo le contesté, ‘Omar, dejala ahí, que ahí está bien’ ”, contó alguna vez Ghiggia al diario El País de Montevideo.
 
Por aquellos años la televisión en América era incipiente (de hecho, a Colombia apenas vino a llegar cuatro años después de ese partido), así que en Montevideo y sus alrededores se enteraron de lo que hizo Ghiggia por medio de relatos radiales, más cargados de lluvia que de sonido. Esas grabaciones, en especial la del narrador Carlos Solé, fallecido en 1975, hoy son oro puro. “Nunca pensé que iba a tener tanta trascendencia y se iba a recordar por tantos años. Hoy escucho el relato de Solé y me emocionó mucho más que antes”, declaró.
 
Después del festejo, que se realizó discretamente en el hotel en Río de Janeiro, con sándwiches y algunas cervezas, el premio para los jugadores fueron un reloj de oro y 250 dólares. “Eran otros tiempos”, recalcó siempre. Y se quedó tres años más en Peñarol, con un considerable aumento de sueldo, hasta que en 1953 dio el salto a Italia, contratado por el Roma. Curiosamente, el paso a Europa le cerró las puertas de su selección: nunca más fue convocado. En ese equipo permaneció durante diez años e, incluso, fue convocado para jugar con la selección de Italia, con la que alcanzó a participar en cinco partidos, a partir de 1957. En 1963 llegó al Milán, y con ese equipo se coronó campeón de la Copa de Europa (hoy Liga de Campeones), aunque no fue titular. Pero pudo más el amor por su tierra. Ese mismo año volvió a Uruguay, para jugar en Danubio. Allí se retiró, a los 42 años, en 1968.
 
Recuerdos
 
Ghiggia se casó tres veces. El primer matrimonio se acabó una vez regresó a Montevideo, y de él nacieron sus dos hijos, Lilián y Arcadio. Volvió a casarse, y su segunda esposa murió en 1992. A la tercera, Beatriz Masuí, la conoció gracias a un carro de una escuela de conducción. Era mucho menor que él: exactamente, 47 años. Le enseñó a conducir y luego juntaron sus vidas.
 
No siguió en el fútbol. El Gobierno uruguayo le dio un empleo en los casinos municipales. Allá trabajó hasta 1990, cuando salió pensionado. Y, además, el Parlamento le otorgó una jubilación.
 
El gol del Maracanazo le generó decenas de homenajes. Dos de los más recordados fueron el que le hicieron algunos directivos del fútbol italiano, que le entregaron el trofeo Golden Foot (pie de oro), en el 2006. Y cuando se remodeló el estadio Maracaná, se hizo el Paseo de la Fama. El 30 de diciembre del 2009 Ghiggia fue invitado a poner sus huellas allí: fue el personaje número 100 en hacerlo.

Hasta en Brasil recibió homenajes. Sus huellas están en el Paseo de la Fama del Maracaná. AFP
 
“Jamás pensé que recibiría un homenaje en el Maracaná. Agradezco sinceramente al público su apoyo y le deseo muchas felicidades en el Año Nuevo. ¡Viva Brasil!”, afirmó Ghiggia ese día.
 
A pesar de eso, el exatacante decidió que iba a subastar sus recuerdos, entre ellos el trofeo que le dieron en Italia y la medalla de campeón del mundo. Eso fue en el 2008, cuando consideró que eso podría convertirse en un problema de seguridad. “Por suerte no tengo apremios económicos, pero tener un trofeo tan valioso en mi casa es peligroso y quiero dejarles algo a mi esposa, que es muy joven, y a mis hijos”, declaró al explicar su decisión. “Lamentablemente, cuando ya no estamos en este mundo se dan problemas en la familia para repartir”, agregó.
 
Ghiggia dejó Montevideo y se fue a vivir a Las Piedras, donde terminó administrando varios supermercados. Y ya se había escapado de la muerte en el 2012, cuando sufrió un accidente automovilístico que lo dejó en coma inducido: iba manejando su carro y un camión que no respetó una señal de pare lo embistió. No tuvo problemas cerebrales, pero sí lesiones en el tórax y fracturas en la pierna derecha. Tuvo la fortaleza para salir adelante.
 
Un paro cardiaco se lo llevó este jueves. “Él se había sentido mal, tenía algún dolor en la espalda, entonces decidieron dejarlo internado para que esté más seguro. Estaba conversando con él del partido del Inter contra Tigre, y de repente estuvo caído, como que se fue. Ahí empezaron los médicos a realizar trabajos de reanimación, pero no hubo caso”, admitió su hijo, entrevistado por medios locales y citado por El País.
 
“Él siempre lucho por la vida como luchó en el campo de juego; también luchó afuera por su salud, por sus hijos; el destino quiso que justo hoy (ayer), un 16 de julio, se marchara entrando en el vestuario, va a jugar su partido, porque lo están esperando sus compañeros”, agregó Arcadio Ghiggia.
Este fin de semana no habrá fútbol en Uruguay, donde aún se esperaba, al cierre de esta edición, cómo iba a ser el homenaje al héroe de la hazaña más grande la historia del deporte de ese país. La Confederación Brasileña de Fútbol envió sus condolencias. “Ghiggia se hizo famoso por su actuación y por el respeto extremo por la tristeza del pueblo brasileño en la derrota de 1950. El mundo del fútbol llora su partida. Descanse en paz”, expresó la entidad en un comunicado. Y Tabaré Vázquez, el presidente de Uruguay, desde Brasilia (otra paradoja), declaró: “Ironías que tiene la vida. Hoy (ayer) estamos en una fecha en la que tenemos que festejar, y ahora se cambia el festejo por el dolor”.